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“Toda persona tiene derecho a la protección de la salud …” Art. 4° constitucional
“Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios…” Art. 25 Declaración Universal de los Derechos Humanos.
El derecho a la salud fue reconocido como derecho humano en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966). Comprende un amplio conjunto de factores que contribuyen a una vida sana, lo cual implica tener un estilo de vida de bienestar físico y mental.
El derecho a la salud incluye el derecho de las niñas, adolescentes y mujeres a la salud menstrual, sexual y reproductiva. Esto implica la educación e información sobre el tema; el acceso a establecimientos, bienes y servicios que lo garantice; la igualdad de oportunidades para el acceso y la participación de la población en el proceso de toma de decisiones a nivel comunitario y nacional.
Esta es la situación en México:
- 56% de estudiantes no tiene acceso gratuito a toallas ni tampones en México.
- 69% de las personas menstruantes comenzó su ciclo sin guía ni apoyo.
- 30% de las encuestadas primero consultan en internet cuando tienen dudas sobre menstruación, seguido de amigos y familiares.
- 20% de personas menstruantes que estudian o trabajan no cuentan con la infraestructura necesaria para gestionar su menstruación en escuelas, oficinas o en casa.
Fuente: Primera Encuesta Nacional de Gestión Menstrual realizada por Unicef y la colectiva Menstruación Digna México.
La encuesta se aplicó a adolescentes, mujeres adultas y otras personas menstruantes entre los 12 y 70 años, con una muestra de tres mil personas a nivel nacional y con especial atención en Aguascalientes, Baja California, Chihuahua, Michoacán, Oaxaca, Puebla y Tamaulipas. Si bien no son todas las personas menstruantes en el país, estas 3,000 encuestadas reflejan la realidad que enfrentamos las mujeres en nuestro día a día.
Los retos que enfrenta la garantía de estos derechos son: la pobreza, la violencia de género, la desigualdad, los tabúes, los estigmas, la desinformación, la discriminación, la falta de educación, la falta de instalaciones y servicios de agua, saneamiento e higiene, la falta de servicios, bienes y medicamentos utilizados en la menstruación y sexualidad, entre otros.
El motivo de este artículo y mi aportación en el tema es:
La única realidad de la menstruación que todas deberíamos de vivir es la de la menstruación digna. No es necesario estar sensibilizada por una experiencia en específico o llevar a cabo una investigación como la de arriba para darnos cuenta de la normalidad. En el “wey, a mí me pasa qué…”,“oye mamá ,¿me recoges porque me bajó y me manché?”, “chat, qué significa cuando tengo…” se evidencia que no contamos con lo necesario para vivir una menstruación digna. Y eso es solo en mi círculo; tomemos en cuenta que gozo de privilegios que miles de mujeres en México no tienen, y su normalidad es otra muuucho más complicada.
Educación e información para nosotras y la comunidad (porque es de todos), acceso a establecimientos en escuelas y trabajos que estén limpios y acondicionados, productos gratuitos de higiene menstrual, servicios de salud gratuitos y efectivos, igualdad de oportunidades para adquirir todo lo listado, participación en la toma de decisiones sobre el tema: Lo TENEMOS que tener, fin de la discusión.
Te lo pongo en mayúsculas y negritas porque todxs tenemos una responsabilidad en la precariedad de la experiencia menstrual. Educarnos, difundir, observar, cuestionar, exigir y hacerlo suceder.
Bb, acuérdate que tener “tus días” nunca deberían ser una experiencia que no valores.
Bella <3

