¿Te has puesto a pensar qué influye en la manera en que te ves? Tu imagen personal está compuesta por tu vestimenta, color de pelo, maquillaje, accesorios e incluso tu porte y ademanes. Todo esto comunica, sin necesidad de usar palabras, quién eres o quién estás buscando ser. Esto permite que se te identifique y se te entienda. Pero nada de esto es creado 100% por ti; normalmente te basas en algo o alguien que es de tu agrado. Entonces, sería interesante preguntarnos: ¿en qué medida nuestra imagen personal es elegida por nosotros?, ¿seguimos un molde? En este artículo intentaré responder esas preguntas.
La hipótesis que yo tengo es la siguiente: creemos que expresamos nuestra identidad individual a través de la imagen personal, pero lo que expresamos es la identidad colectiva. Formar parte de una estructura social moldea lo que percibimos como bello, correcto o deseado visualmente. Esto depende de las tendencias y el contexto.
Se entiende a la moda como la tendencia de comportamiento social que se sitúa en un periodo de tiempo y un espacio geográfico. Los elementos de la imagen personal están directamente influenciados por la moda. Esta se encuentra encerrada en un ciclo de adaptación-innovación: por un momento se proponen nuevas formas que salen del molde, para después, crear de esa nueva forma, otro molde. Un ejemplo de esto fueron los skinny jeans, transformados en baggy-wide, y después en straight leg: andar con ropa aguada se consideraba de cierta manera, se propuso una nueva forma y ahora andar pegada quedó obsoleto. Recordar teorías comunicativas que explican la difusión de mensajes en modelos de dos pasos ayuda a entender el inicio del ciclo. La nueva propuesta es difundida o creada por líderes de opinión que luego interpretan y distribuyen a sus círculos sociales.
A este proceso lo acompaña el fenómeno de la identificación a través de los elementos de imagen personal. Nuestra edad, sexo, cultura, región, profesión, religión, estilo de vida, clase —y si profundizamos— inseguridades, valores, creencias y deseos, son representados a través de nuestra composición estética. Todas estas ideas se manifiestan a través de simbolismos que cargan, por ejemplo, la vestimenta: el tipo de tela, el corte, el color, la marca; cómo nos maquillamos o cuidamos de nuestra piel: la técnica, los colores, la cantidad, la humectación, el brillo, la elasticidad; nuestro cabello: el estilo de corte, el largo, lo lacio u ondulado, lo sano, el color, el peinado; los accesorios: la cantidad, el lugar que ocupan en el cuerpo, el material, el estilo, el tamaño. Todos estos aspectos y más ayudan a que formemos un “personaje” dentro de la sociedad que se pueda identificar en ciertas etiquetas y cumplir ciertos roles para validar nuestra “actuación” en la vida.
No es cuestión de si es relevante para la persona pensar en estos aspectos o no. Dentro de la cultura, los adornos corporales (así le voy a llamar a todo lo que enlisté y aspectos parecidos) son una manera de expresión de identidad. No existe el “no tener” imagen personal, y tampoco una imagen personal única. Esta siempre va a estar influenciada por la región y el tiempo en el que se vive. Un ejemplo de esto son las telas de la etnia rarámuri en Chihuahua; siguen siendo un elemento clave de su expresión cultural: son funcionales para las actividades que desarrollan (sean rarámuris en la ciudad o en pueblos de origen) y manifiestan su técnica artística. Lo hicieron antes y lo continúan en la actualidad. Más allá de la representación folclórica, es un elemento de imagen que se ha querido mantener, pero si se decidiera por una nueva forma, pronto se volvería el nuevo símbolo de su comunidad.
Con los ejemplos busco explicar cómo las tendencias y el contexto sociocultural, socioeconómico, histórico y geográfico moldean nuestra elección de identidad visual individual. Cualquier elección fuera de lo que se acepta no sería una elección original, pues siempre se es parte de un sistema: la idea vendría de una corriente artística ya explorada, una reinterpretación de un concepto ya definido o una transformación de una imagen ya concretada, por dar algunas opciones.
¿Sin embargo, cómo pudiera existir la identidad individual dentro de la identidad colectiva?
Se puede, pero desde mi opinión, solo algunos pocos logran consolidarla de una manera convincente. Estando de acuerdo en que siempre se está bajo la influencia de un sistema, existe la opción de que aquel que lo entienda y esté dispuesto a ir en contra de él pueda vender su imagen personal como única, aunque solo sea para ese contexto. Me explicaré mejor con una historia:
(La realidad es que toda esta duda salió del experimento que hizo Emma Chamberlain en su canal de YouTube).
En el experimento buscaba estar siempre en su mejor versión en cuanto a imagen. Esto porque ella considera que su comodidad es primero y normalmente se encontraba a sí misma en outfits simples, flojos, sin pensamiento previo; sin maquillaje y sin peinado. Básicamente, sin ninguna intención de comprometerse a su versión —socialmente— bonita.
Mi honesto análisis fue: si en mi rancho llamado Chihuahua yo saliera a la calle como se viste ella normalmente, pasarían dos cosas: a) me sentiría incómoda, b) sentiría rechazo de la gente chihuahuita. Hablo de una facha que mi comunidad considera descuidada, inadecuada y probablemente antihigiénica. Ya que formó parte de estos chihuahuitas, yo tampoco la aceptaría tan fácilmente. Pero, en el caso de que fuera funcional para mí y me sintiera linda en esa estética, podría consolidarla como mi imagen. Me enfrentaría al proceso de imposición de nuevas tendencias; pero, serían nuevas para la gente de Chihuahua, no para el mundo. Seguiría siendo parte del sistema, pero haría consciente qué contexto me moldea a mí y, partiendo de ahí, decidiría ir en contra de eso que no decidí yo para expresar lo que quiero ser.
Cuéntame qué piensas.
Si eres de algún grupo minoritario en CUU, apreciaría mucho tu opinión. No es que la de los demás no importe, pero sabemos cómo somos la mayoría: amamos las familias católicas panistas, y eso se explica solo.
Bella <3

