23 Ago 2026, Dom

Trenes con historia, pero solo uno con corona: El Chepe

Hay trenes que llevan carga. Hay trenes que llevan gente. Hay trenes que llevan historias, canciones, películas enteras. Pero en México, hay trenes que cargan con algo más pesado: la nostalgia. Porque si creciste en este país, seguro escuchaste a alguien decir “antes uno se iba en tren”, con esa mirada de recuerdo que parece que huele a carbón y pasillos angostos.

México tuvo su época dorada de trenes. De esos largos, ruidosos y románticos que conectaban ciudades, pueblos y aventuras. El Ferrocarril Interoceánico, el del Pacífico, el famoso Nacozari que inspiró corridos, y claro, el tren que todos queremos y no queremos a la vez: el Tren Maya (tema para otro día). Pero entre todos ellos, hay uno que brilla más que los demás, como protagonista de película… o como influencer de viaje: El Chepe.

Sí, así se llama. El Chepe. Suena a compa que te invita una caguama, pero en realidad es el tren más icónico y fotogénico de México. Su nombre completo es Ferrocarril Chihuahua al Pacífico, pero nadie le dice así, ni su mamá. Lo que hace al Chepe especial no es solo que todavía está vivo (porque la mayoría de los trenes de pasajeros en México ya están más que jubilados), sino dónde vive.

El Chepe no cruza ciudades grises ni paisajes olvidables. Cruza una de las rutas más espectaculares de todo el país: las Barrancas del Cobre. Para que te des una idea, es como si el tren fuera influencer y sus historias de Instagram fueran postales de cañones gigantes, ríos verdes, montañas que parecen salidas de un videojuego, y pueblos donde el tiempo se toma una siesta.

Va desde Chihuahua hasta Los Mochis, Sinaloa, y el viaje dura entre 9 y 16 horas dependiendo de qué tan fancy te pongas (porque hay versión turista y versión express). Pero no es un viaje para llegar rápido, es un viaje para mirar. Para detenerte en estaciones como Creel, Divisadero o Bahuichivo, donde puedes bajarte a comer burritos, caminar entre pinos o simplemente respirar aire de ese que no te da alergia.

Y sí, hay otros trenes que han sido famosos en México. Está el Tren Ligero de Guadalajara que parece una montaña rusa en horas pico, el Metro de la CDMX que ya es parte del ADN chilango y hasta el Tren Suburbano que hace lo suyo en el Estado de México. Pero ninguno, ninguno, tiene el carisma, la ruta ni el porte del Chepe.

El Chepe no es solo un tren. Es una experiencia. Es la forma más chida de cruzar la Sierra Tarahumara. Es una postal en movimiento. Es la prueba viviente de que los trenes pueden ser más que transporte: pueden ser destino.

Así que si tienes ganas de viaje con vibe nostálgico, naturaleza brutal y comida de rancho, ya sabes a quién buscar. No es un tren cualquiera. Es EL TREN. Y no lo digo yo, lo dice su corona: El Chepe, rey de los trenes mexicanos.

Fuera de los trenes del mame, ¿Qué otro tren conoces que merezca su mención? Te leemos.

Saludos de tu amigo y vecino: SobrePeso Pluma.

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